Cuentos de hadas a la venezolana: La Bella y La Bestia

 

Érase una vez en un reino con muchos recursos, pero muy pobre y particularmente desordenado que además iba directo al comunismo, fue en esta época cuando una pareja supo que tendría una hija. Era una niña muy buscada y querida, lo que tenía mucho mérito porque eran tiempos difíciles. La comida escaseaba, así como el trabajo, las medicinas, o el dinero. La cosa estaba tan mal que la mitad del reino soñaba con emigrar de Venezuela, aunque esta pareja creía en su país porque era el lugar donde habían crecido, donde querían vivir, donde estaba su rutina, sus recuerdos y esperaban que su hija viviera en el lugar de sus amores.

 

Llamaron a su hija: Bella Kimberly Gómez Sánchez. La niña tuvo una infancia normal, bueno normal para una pequeña venezolana. Bella a los seis años sabía de política, economía, relaciones internacionales y de los peligros de la calle que incluía como no ser robado, las cifras de asesinatos del fin de semana y cómo esconderse el celular en la ropa interior.

 

Bella jugaba poco en la calle porque la inseguridad no se lo permitía, tampoco iba al parque, los toboganes y columpios no habían sido mantenidos en décadas convirtiéndose en una trampa mortal, además porque el parque estaba lleno de recogelatas.

 

El futuro de Bella era prometedor, ella era una buena alumna, le encantaba estudiar, pero sobre todo leer. De vivir en una ciudad con bibliotecas públicas al alcance de los niños, Bella sería la clase de personas que estaría allí metida todo el día. Su mamá soñaba con que se convirtiera en doctora abogada empresario escritora. La mamá de bella era de las que creía que su hija podía hacer lo que ya quisiera la pobreza no sería un impedimento para que su hija estudiará y tuviera un futuro único.

 

Pero llegó la Bestia a la vida de Bella pero no en forma de hombre-lobo gigante que en otros tiempos fue un principio antipático que molestó a una bruja disfrazada y que solo lo libraría de esa maldición al verdadero amor (que en la versión Disney, este amor surgen tan sólo 24 horas).

 

La Bestia llegó en forma de leucemia. El cáncer una maldición que duele más cuando ataca a niños indefensos. Bella tenía una enfermedad que sus padres únicamente habían escuchado en alguna conversación triste. Ellos tenían que aprender sobre la leucemia, ir a más de un doctor para conocer segundas y terceras opiniones, así como estudiar cuál era el tratamiento más adecuado. Y sobre todo entender que ningún tratamiento estaba a su alcance en Venezuela. Eran los costos y sobre todo que en iun país donde no había principios básicos como comida, agua, electricidad o aspirinas, no había medicinas para una enfermedad de esa magnitud. Así que la Bestia tomó forma de Socialismo del Siglo 21, en forma de en un país destruido y sin esperanzas para una pequeña niña enferma.

 

Para recaudar fondos, la familia creó un GoFundMe. La verdad les fue bien gracias a la ayuda de tuiteros famosos con muchos seguidores. La gente se solidarizó y lograron recaudar la suma para un par de tratamientos. Un par de asociaciones fines de lucro los ayudaron con el envío, pero por mucho que el venezolano es solidario, son cientos, miles las personas que piden ayuda cada día a través de medios de comunicación y redes sociales. Las donaciones no pueden resolver las consecuencias de un sistema caído, inservible y corrupto.

 

Bella fue hospitalizada en el JM de los Ríos, un hospital gratuito para niños donde los doctores y enfermeros cada día hacían lo imposible por esos pequeños aun sin medicinas, materiales, recursos o comida.

 

Los padres de Bella estaban desesperados. A diario observaban como su hija perdía un poco de vida no sólo por una terrible enfermedad sino porque podían haber hecho mucho más de tener los recursos.

 

Ellos se esforzaban por simular delante de Bella su preocupación, pero la tristeza se reflejaba en sus rostros y el hospital estaba lleno de niños enfermos y padres sin esperanza, infantes morían con frecuencia por falta de recursos y Bella era lo suficientemente inteligente para saber lo que estaba pasando

 

Además, la pequeña se sentía cada vez peor, eran nauseas, malestar, decaimiento y dolores. Bella extrañaba mucho su colegio, quería volver para estudiar cosas nuevas y leer más muchos más libros. Trataba de leer en el hospital, pero se mareaba rápidamente. Su mamá le leía tanto como podía. La madre había renunciado a trabajo para dedicarse a cuidar a su hija tiempo completo. El padre hubiera querido hacer lo mismo, pero alguien tenía que generar dinero en aquella casa, aunque fuera un dinero devaluado con el que cada día se compraba menos. Incluso se mudaron a la casa de los abuelos para ahorrarse los gastos del alquiler del apartamento.

 

Toda la familia estaba volcada ayudando en hacer lo imposible para salvar a Bella. Además de donar dinero, limpiar, lavar ropa, cocinar y acompañar a los padres de Bella, incluso participaron en varias manifestaciones con las familias de niños pacientes del hospital para mostrarle al mundo la realidad, o mejor dicho, el infierno al que se enfrentaban.

 

La madre de Bella esa una campeona. Además de cuidar sin descanso a su hija, era solidaria con las otras familias. Sabía que algunos no tenían ni para comer (el hospital en otros tiempos daba comida a pacientes y padres, pero eso se había terminado hacía muchos años) así que les compartía sus propios alimentos (igual ella casi no probaba bocado y se había adelgazado unos diez kilos), también ayudaba a encontrar alojamiento a quienes eran oriundos de otras ciudades, lugares muy humildes cuyos hospitales hacían que este pareciera el mejor del mundo, o simplemente colaboraba en crea nuevas campañas en GoFundMe. Lo único que no podía era asistir a los velorios y entierros de los niños que fallecían. Ella no podía soportar ver esas familias y padres destruidos y esos féretros llenos de flores, globos, peluches y dibujos hechos a mano. Era verse en un espejo cuya imagen la hería en lo más profundo. La madre de Bella estaba negada a asumir que ese sería su futuro.

 

Entonces llegaron las buenas noticias. Países de todo el mundo habían donado millones de dólares a los venezolanos, esto ocurría porque ahora el reino tenía dos presidentes. Uno de ellos (el nuevo) era apoyado por medio planeta y esa solidaridad se traducía en ayuda humanitaria. La familia de Bella se llenaba de esperanzas por primera vez en meses.

 

Y llegó la Bestia en forma de confusión, militares, maldad, conciertos y conspiraciones de poder. Nadie parecía entender la importancia de entregar la ayuda humanitaria. Uno de los presidentes (el gordo narcotraficante) no dejaban entrar en el país las donaciones y el otro (el nuevo) intentaba que ingresara, pero estaba mal asesorado no contaba con el apoyo militar (unos desgraciados que no tenían justificación ninguna para no ayudar al pueblo) y tenía en su equipo de asesores que no buscaban nada más que poder. El tiempo y la ayuda nunca llegó.

 

No hace falta contar el final de esta historia lo leemos las noticias y sabemos que Venezuela es una trampa mortal que no respeta ni siquiera a niños pequeños.

 

La familia de Bella escuchó palabras de consuelo como “Bella está en un lugar mejor”, “Dios se la llamó para acompañarlo”, o “El cielo tiene un nuevo ángel”, pero la verdad es que Bella murió por culpa de Chávez, el chavismo y sus cómplices.

 

Yo también siento mucho que esta historia no termine con un príncipe recién convertido y una boda feliz. Hace veinte años que en Venezuela se agotaron los finales felices.

 

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