Se nos mueren nuestros viejos

Estamos lejos

Viviendo nuevas vidas,

Sin ellos

Les debemos todo,

Presente, pasado y futuro

 

Irónicamente, nunca

Nos enseñaron a vivir

El futuro con su ausencia.

Un tiempo verbal

Que se conjugaba con

Domingos en su casa

Todos en familia.

 

Nos sentimos afortunados

Pero no lo somos.

Skype, Whatapp o Facebook

Son mejores que una carta

O una llamada

Pero igual estamos

Solos.. sin ellos.

 

Cambiamos el miedo

De la inseguridad

Económica, política y social

Por uno más grande,

Más doloroso.

No estar allí para ellos.

 

Carlos deja el país en un mes.

Está preocupado. Su mamá

Tiene una enfermedad crónica.

Su papá sólo achaques

Están asegurados con su empleo

En treinta días va a renunciar

Los dejará sin seguro en un país

Sin hospitales ni medicinas.

 

Rosa dejó el país

Su abuela y su papá

Están enfermos

Su mamá es quien

Vive las colas

Comprando medicinas y comida

Rosa era un día de cédula

Más para poder

Tener lo mínimo.

Tres hijos, y nadie

Ayuda a esta mujer

En su invierno setenta.

 

 

El papá de Laura llegaba el lunes

Su esposa, hijos y nietos vivían

Lejos, pero él no quería dejar

Su Caracas, su casa, sus amigos.

Pasarían la Navidad juntos,

Intentarían convencerlo esta vez.

No tenía por qué estar solo.

Es sábado, le duele el pecho

En la clínica se les murió

Con una única compañía

Su soledad

 

Cuando Ana dejó el país

Su mamá ya presentaba

Síntomas de su enferma

Pese a todo se fue,

Ahorró y la visitó

Dos o tres veces

¡Qué afortunada!

La última vez

La vio envejecida, quizá

Más débil.

Había un pasaje de regreso,

Una fecha que cumplir.

Su mamá murió la semana

Siguiente. Ana no estuvo allí.

 

Mi Yayo fue más que mi abuelo

Fue mi papá. Lo que sé de deportes,

Mi obsesión por salir puntual,

Y la manía de leerle a las noticias

A los demás, se lo debo a él.

Él se fue en julio,

Yo me enteré dos días después.

No pude decirle adiós.

Aún sueño con él.

 

Dejamos a abuelos, tíos,

Padres y madres

Que saben cuidarse solos

¿Por cuánto tiempo?

Es mejor no pensar en eso

Quizá si lo olvidamos

No pase nada

Pero cuando

La tragedia llega

Estamos de manos atadas

Sufriendo en la distancia

Lamentando no estar allí

Llenándonos de remordimiento

Mientras nuestros viejos

Se nos mueren, solos.

 

 

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