• María Alejandra Ghersi

Virus chavista



El virus chavista

llegó a nuestras vidas

hace veinte años

disfrazado de cambio,

de libertad.

El virus chavista

nos asesinó, secuestró,

robó, asalto, ultrajó, violó,

pegó, empujó, atropelló,

separó, mordió,

nos eliminó.

El virus chavista

se aprovechó

de nuestra obsesión

de nuestra búsqueda

infinita de un salvador.

El salvador que nos llevaría

a los buenos tiempos

que haría a Venezuela

grandioso otra vez.

Decidimos que ese salvador

era militar, como el último dictador

que construyó muchos edificios

y garantizó la seguridad.

Decidimos que es salvador

era la persona menos democrática

de los últimos diez años,

el hombre que intentó

un golpe de Estado

el hombre que fracasó

en un golpe de Estado.

Decidimos que es salvador

era un hombre con lengua de oro,

encantador de serpientes,

el simpático, el gracioso,

el que representaba al pueblo,

al pobre.

¡Qué suerte tuvimos

encontrarnos a ese salvador!

Lo elegimos presidente.

Nuestro salvador lo prometió todo.

El cambio fue su bandera,

nos daría el país

que nos merecíamos,

el país donde los pobres

por fin tendrían voz.

Nuestro salvador

nos pidió

una nueva Constitución,

se la dimos,

nos pidió

muchas elecciones,

se las dimos,

nos pidió

todo el poder del mundo,

se lo dimos.

El cambio prometido arribó.

No era el esperado.

La prosperidad se desvió,

no se construyeron viviendas,

no se promovieron más empresas,

no había más oportunidades,

ni mejores colegios,

o más seguridad.

El amor por el salvador

hizo que muchos no vieran

al virus chavista comerse al país

con crimen, corrupción y drogas.

El virus chavista destruyó el país

con paciencia, con esmero,

premeditación y dedicación.

El virus chavista

se enriqueció de la desgracia,

armó a los criminales,

arrebató tierras a sus dueños,

sacó a los niños los colegios,

privó a los abuelos de sus pensiones,

nos dejó el dinero a todos

devaluando la moneda

a niveles inimaginables.

El virus chavista acabó con todo,

el medioambiente, la industria petrolera,

el Miss Venezuela, las playas,

los empleos, la televisión,

la empresa privada, los puentes,

las universidades, las calles,

las carreteras, las autopistas,

los medios de comunicación,

las telenovelas, el béisbol,

la Vinotinto, el sistema orquesta,

Danny Glover, Sean Penn.

El virus nos arrebató todo.

El virus chavista

permitió que los criminales

nos dominaran.

Ser malandro era más productivo

que ser decente.

Nos encerró en nuestros hogares,

nos llenó de miedo,

el peligro nos rodeaba noche y día.

El virus chavista destruyó la democracia.

Nos hizo votar decenas de veces

nos manipuló para su beneficio,

para robarnos el voto,

para corromper el sistema,

para agotar nuestro espíritu,

para hacernos creer que ganamos

cuando perdíamos.

Provocó que el voto no fuera una salida.

El virus chavista llenó las cárceles

de inocentes. Liberó culpables.

Abarrotó celdas de presos políticos,

los torturó, violó, abusó, asesinó,

creó a los pranes, seres despreciables

con más poder que el ministro.

Nos quitó la posibilidad de justicia.

El virus chavista nos quitó a Bolívar,

nuestro Libertador.

lo corrompió, los agotó,

inventó historias que nunca le sucedieron,

lo desenterró,

hizo brujerías con sus huesos.

Lo convirtió en una maldición.

El virus chavista nos enseñó a protestar

salir a la calle a manifestar

el virus nos disparó, nos atropelló

nos golpeó los asesino

por salir a la calle desarmado sin A reclamar

El virus chavista destruyó la policía,

los convirtió en malandros,

devastó a los militares,

los corrompió, politizó,

los convirtió en asesinos,

los hizo sus cómplices

los redujo a ser unos inútiles.

El virus chavista se expandió por el mundo.

Ecuador, Brasil, Colombia,

Perú, México, Honduras,

Argentina, Bolivia, España

se infectaron de sus palabras

dulces e ideas codiciosas.

El virus chavista nos confinó

en nuestros hogares por dos décadas.

Llenamos nuestras casas de rejas,

se volvieron nuestras prisiones particulares.

El virus chavista nos mató de hambre,

desapareció alimentos, supermercados,

fábricas, granjas.

Nos hizo adelgazar hasta los huesos,

comer, con suerte, una vez al día,

comer ratas, magos envenenados

y perros callejeros.

El virus chavista destruyó los hospitales,

las clínicas, la salud pública,

desapareció las medicinas.

El salvador no hizo nunca nada

por los enfermos.

El virus chavista incluso mató a Chávez.

El virus chavista nos convirtió

en una plaga para nuestros vecinos.

Los venezolanos somos la epidemia

en el extranjero que roba trabajo,

oportunidades, comida

a los latinoamericanos.

El virus chavista engañó al mundo

se hizo llamar la cura

cuando siempre fue la enfermedad.

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